params['pageKeywords'] ?>

Nuevo libro revela las historias secretas de los balnearios uruguayos

Nuevo libro revela las historias secretas de los balnearios uruguayos

Nuevo libro revela las historias secretas de los balnearios uruguayos

La periodista y escritora Victoria Varela reúne en el nuevo tomo de Balnearios relatos, recuerdos y fotografías inéditas sobre el origen y la identidad de varias localidades costeras uruguayas.

A partir de archivos, testimonios y material inédito, repasa episodios llamativos, figuras clave y el vínculo afectivo que muchas personas mantienen con esos lugares.

Sobre su proceso creativo y su investigación, conversó con Portales del Uruguay:

¿Qué historias o episodios le sorprendieron más durante la investigación sobre los orígenes de estos balnearios uruguayos?

El origen del nombre Cabo Polonio, que proviene de la deformación del apellido de Joseph Polloni.

Este capitán, compinchado con otros oficiales, provocó intencionalmente el naufragio del barco Nuestra Señora del Rosario, Señor San José y las Ánimas allá por 1753. En aquel entonces el comercio de barajas y tabaco era controlado exclusivamente por la corona española; por tal motivo, y dado que Joseph Polloni ansiaba participar de este lucrativo negocio, fue que se convirtió en un contrabandista que terminó fugándose a Buenos Aires en plena investigación encabezada por el gobernador de Montevideo, José Joaquín de Viana.

Para reconstruir la historia revisé un expediente conservado en el Archivo General de la Nación.

Lo llamativo es que finalmente Polloni obtuvo un inmerecido reconocimiento. Me sorprendió también la gran campaña publicitaria para promocionar Kiyú.

Hubo avionetas que sobrevolaron diferentes centros poblados lanzando paracaídas con el diseño de una bañista y bolsitas con un puñado de arena del balneario, así como también un número que habilitaba a su beneficiario a participar del sorteo de un solar.

Tiempo después invitaron a la ganadora de Miss Universo 1958, la colombiana Luz Marina Zuluaga, quien visitó y amadrinó el balneario.

En el libro aparecen piratas, inmigrantes y figuras clave del desarrollo turístico: ¿qué le revelan esos personajes sobre cómo se formaron los balnearios del país?

En Balnearios 1, el surgimiento de Piriápolis, Punta Ballena, Atlántida, etc., recayó principalmente en prohombres que tenían como motivación distinguirse y trascender.

Es el caso de Francisco Piria en Piriápolis, con una obra magnánima como el Argentino Hotel, o Natalio Michelizzi, un italiano radicado en Argentina que se enamoró de Atlántida y decidió construir un hotel de lujo llamado Planeta Palace Hotel.

Así como además «La Quimera», popularmente conocida como «El Águila», un regalo para su pareja Marcela Benincampi.

En cambio, en esta segunda parte de Balnearios prima el sentido de comunidad. Punta del Diablo surgió como una aldea.

En 1942 comenzaron a establecerse pescadores para pescar tiburones y extraer el hígado, fuente de vitamina A que favorecía la visión nocturna de los pilotos de la Segunda Guerra Mundial.

Una vez finalizado el conflicto bélico y sintetizada la vitamina A, los pescadores comenzaron a utilizar la carne del tiburón para producir bacalao nacional.

Llegó a haber una colonia de pescadores conformada por setecientas sesenta personas y que producían trescientas toneladas de bacalao por año.

En el caso de Cabo Polonio, los iniciales pobladores fueron los encargados del faro, a la vez que pescadores y loberos, mientras que las familias Pertusso y Luna edificaron la primera casa de veraneo.

Por entonces, la única manera que tenían los veraneantes de acceder a las noticias era a través de los fareros.

A tal efecto, el farero de Cabo Polonio se comunicaba con el de La Paloma a las once de la mañana y a las cinco de la tarde.

Además, ambas familias poseían una radio de seis voltios con dos baterías que tenían que poner a cargar en el faro.

Este puñado de personas tenía un vínculo cercano.

¿Cómo fue el proceso de reconstruir estas historias a partir de recuerdos de residentes, visitantes y expertos?

Una experiencia increíble y a la vez un trabajo exhaustivo, porque conllevó dos años de investigación.

Durante el primer año me aboqué a documentarme y realizar las entrevistas en los balnearios: Cabo Polonio, La Coronilla, Punta del Diablo, Santa Teresa, Kiyú y Santa Ana.

También visité otros lugares: La Paloma, Castillos, Aguas Dulces y Punta del Este, donde realicé más entrevistas.

Cabe resaltar que la mayoría de los entrevistados son personas octogenarias.

Pude entrevistar a María Adela Cobas, una de las primeras veraneantes de Kiyú, que actualmente tiene 104 años.

Era el momento oportuno para narrar estas historias porque las generaciones venideras no están tan interiorizadas con el pasado o simplemente no tienen interés.

En este libro hay más de veinte entrevistados entre lugareños y referentes.

Todos fueron generosos conmigo ya que, aparte de brindar su testimonio, cedieron material inédito.

¿Qué lugar ocupan las leyendas y los relatos orales en la identidad de balnearios como Cabo Polonio, Punta del Diablo o Kiyú?

El relato oral es fundamental en nuestra identidad cultural. A veces las fechas brindadas por un entrevistado pueden ser inexactas o, en su defecto, los recuerdos surgen de manera difusa.

Me ha pasado de entrevistar a familiares que tienen versiones diferentes sobre un mismo hecho.

Y está bien que aparezcan ciertas contrariedades durante el proceso de investigación.

Yo suelo consultar diversas fuentes y sobre todo archivo histórico. La idea es contar la historia lo más fidedigna posible.

Cuando entrevisté al profesor Arturo Bentancur, hoy radicado en Kiyú, me contó la anécdota de las avionetas y pensé que se trataba de una broma.

De inmediato comencé a revisar el diario Los Principios desde 1955 hasta 1960. Descubrí que el Banco Industrial y Comercial de San José impulsó una importante campaña publicitaria: «Observe el cielo mañana».

«A las 18 horas», «Algo pasará en el cielo».

La prensa no solo aportó datos precisos, sino que además confirmó los dichos de Bentancur.

En el caso de Punta del Diablo, existen muchas leyendas en torno a la popular «Casa de la Viuda».

A mí me dio curiosidad investigar su historia y el motivo por el cual había sido construida allí.

A través de la documentación recabada y el relato de familiares directos, doy a conocer quién fue Marie Antoinette Gibrat de Bardin, la famosa viuda.

¿Qué elementos del pasado de estos balnearios todavía se pueden reconocer hoy en su paisaje o en la vida de quienes viven allí?

Entre el tomo 1 y el 2 hay 13 balnearios en total. Cada lugar conserva su impronta.

En algunos casos hay similitudes en cuanto a cómo surgieron.

Como comenté, en los balnearios de Rocha los primeros pobladores fueron los pescadores, fareros y loberos.

También hay balnearios como Solís en Maldonado y Santa Ana en Colonia donde los inmigrantes fueron los grandes forjadores.

Este último fue ideado por los hermanos Greising Gfeller, quienes a mediados de la década del cuarenta compraron terrenos a través del Banco Popular del Uruguay e idearon el balneario.

Ellos estaban vinculados con las comunidades de europeos que llegaron a Nueva Helvecia.

La casa familiar de los Greising (hoy en venta) conservaba hasta hace poco una campana.

Algo que se estilaba tener en la entrada de las casas y que no observé en el resto de los lugares visitados.

En el libro aparecen figuras como Horacio Arredondo o Leopoldo Fernández: ¿qué rol tuvieron estas personas en el desarrollo de algunos de estos destinos?

Horacio Arredondo fue clave en la restauración de varias edificaciones entre las que se encuentran las fortalezas de San Miguel y Santa Teresa, así como también la formación de sus parques.

Viajó por primera vez a Santa Teresa en 1917 y a partir de ese momento se propuso tres objetivos: escribir su historia, evitar que fuese sepultada por las dunas y lograr su restauración.

Por aquel entonces, los pobladores de los alrededores saqueaban piezas de la fortaleza para construir casas; incluso la pila bautismal de la capilla interna se usaba como comedero para cerdos.

Para llevar adelante su proyecto contó con el apoyo de Baltasar Brum, que fue el primer presidente en viajar a Rocha en 1919 y en considerar que la fortaleza Santa Teresa tenía un gran valor histórico.

Arredondo quería crear un paisaje que evitara la urbanización de la fortaleza.

Por ese motivo impulsó la construcción del Parador La Coronilla (actual Parque Oceánico) a una distancia prudencial de la fortificación.

No permitió que nada desentonara con el estilo colonial del siglo XVIII.

En el caso de Leopoldo Fernández, fundador de La Coronilla, fue un hombre con ideas de avanzada para su época.

Participó activamente en todas las actividades concernientes a su comunidad.

En 1920 implementó en la escuela el «plato de sopa», comida que se le proveía a los alumnos de bajos recursos.

Fue dueño del principal almacén de ramos generales de la zona, donde la viuda de Bardin compró los materiales para construir su casa.

Todos los balnearios tienen historias que se entrelazan. De hecho, el surgimiento de Punta del Diablo se debe en parte a La Coronilla.

Después de recorrer tantas historias de la costa uruguaya, ¿qué cree que explica el vínculo tan fuerte que muchas personas sienten con estos balnearios?

Quizá se deba a que cada uno de nosotros tiene un lazo afectivo con un balneario y/o lugar.

Mis entrevistados conservan recuerdos especiales. La preferencia está estrechamente vinculada con la memoria, las amistades y los momentos que pasaron en ese lugar, que por ende se convierte en predilecto.

Un ejemplo de ello son las familias Pertusso y Luna, que vacacionaron juntas en Cabo Polonio desde 1937 hasta finales de la década del cincuenta.

La amistad continúa.


Publicaciones Destacadas

Destacado
Club

Juventud y Progreso...

Aguas Dulces
Destacado
Entretenimientos

16 Games

Aguas Dulces
Destacado
Seguridad

Policía Aguas Dulces

Aguas Dulces
Destacado
Paseos y Actividades

Cabo Polonio

Cabo Polonio
Destacado
Paseos y Actividades

La Paloma

La Paloma y balnearios cercanos
Destacado
Paseos y Actividades

Costa: Surf al este...

Rocha

Ver todos los Servicios